Todo iba bien en Madrid... había encontrado una casa (piso le dicen estos primermundistas) que súper buena.... de hecho, estaba en el centro de la ciudad... en Fuencarral con la Gran Vía... vivía solo... estaba amoblado, etc, etc...
No obstante, durante la primera noche preví algo extraño en el lugar, al ver que mi vecino de al frente barría el pasillo alegremente en paños menores... más bien dicho, zungas...
No le presté importancia ni a las zungas ni al hecho mismo... garrafal error dirán ustedes. al terminar este relato.
A la media noche comenzó la pesadilla: sonidos de tacones cercanos, gritos/gemidos, música de la peor factura, olor a cigarrillo de dudosa calidad, paseítos constantes...
Prendí la luz y ¡aaaah!...
Había tantas cucarachas que el piso del departamento parecía alfombrado... me dije: “las piso en el piso del piso” (traducción: las hago mierda con la pata en el suelo!)... luego de varias horas y creerme el cucarocida más grande de la historia, intenté descansar, pero sin haberme dado cuenta que mientas yo combatía contra la fauna europea mis vecinitos habían continuado si fiestoca perversa.
Al día siguiente conseguí el DDT más efectivo del mercado... el cual apliqué sin piedad sobre cada rincón de la habitación.
Llegó la noche y la historia se repitió: ruidos, caminatas, tacos, música, olores, más ruidos, conversaciones, gritos!!!
En mi furia decidí tratar de interpretar qué pasaba a mi alrededor y descubrí qué estaba sucediendo: oí gritos de voces afeminadas, oí comentarios fálicos, oí cómo hablaban de pelucas pelirrojas, oí que no sé quién se había ido con el no sé cuánto, oí más tacos pasando fuera de mi puerta, oí puertas abriéndose, oí puertas cerrándose, oí camas poco aceitadas en movimiento, oí gemidos neuróticos, oí voces que repetían un “mi amoh” con un tonillo centroamericano, oí mi respiración deteniéndose ante lo evidente... descubrí que mis vecinos se dedicaban a la prostitución gay... y que el olor a DDT me tenía realmente mareado.
Miré el reloj y eran las 6 am... “¡demonios, ya es lunes y de nuevo no dormí nada!”
Me levanté y me fui a estudiar. Contacté a mi casera. La insulté en chileno por mentirosa al decirme que era un barrio tranquilo. Y le exigí mis lucas, comentándole que soy un choro del puerto para atemirizarla.
Hoy martes encontré una nueva casa, en un barrio normal, comparto con 2 franchutes y una estadounidense...
Si tienen de mascota una boa o algo por el estilo, les cuento.
Saludos cordiales,
Pedro
viernes, 15 de diciembre de 2006
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